Este domingo estaba echando una partida tranquila y sin trascendencia contra dos personas cuya honorabilidad, para mí, estaba fuera de toda duda. Entonces el tono de voz del bar subió hasta llegar a las voces y durante un rato fue casi imposible jugar. Si habías dicho juego sí , te entendían no, y por malentendidos así empezamos a tener alguna discusión. Luego acepto un envite de tres tantos y lo pierdo, pero cuando empiezan a contar insisten que han envidado once.
Por si fuera poco, cuando ganan ese juego, uno de ellos empieza a decir que ya van ganando 2-0 y no 1-0 como yo he apuntado. Intentamos que entre en razón mi compañero y yo, incluso su compañero nos da la razón pero no conseguimos convencerle y se altera un poco más. Entonces tomé una decisión salomónica, por un juego no merece la pena discutir así que se lo apunté. Yo esperaba que al no haber consenso ni siquiera entre ellos, cedieran caballerosamente y siguiéramos jugando tranquilamente, sin embargo, no sólo no cedieron, sino que el que sabía que el resultado apuntado era el correcto, al verse beneficiado, lo dio por bueno porque aún sabiendo que no era justo, le beneficiaba. Como cuando un árbitro de fútbol es engañado por un jugador pícaro o se equivoca y el jugador beneficiado no reconoce que se ha caído solo y no ha sido empujado.
Empecé a pensar en ese momento en las similitudes entre el fútbol y el mus, y aunque al principio parecía absurdo, según lo pensaba mayor relación encontraba entre uno y otro juego.
Siempre he considerado el mus como un juego de caballeros al contrario que el balompié, pero no es así. El mus deja a un lado la caballerosidad y aparece la picaresca ante la presión de ganar un campeonato, por ejemplo, igual que ocurre en el fútbol donde el nivel de exigencia va acorde con los astronómicos sueldos que ganan. En cambio un partido amistoso suele ser distendido.
Los errores arbitrales son adversidades ante las cuales los buenos equipos se sobreponen para acabar ganando el partido. Como nos había sucedido a nosotros, que habíamos tenido que ceder un juego, pero no hay que dar la partida nunca por perdida.
Un equipo mediocre en vez de analizar qué errores le han llevado a la derrota, le echan la culpa, a menudo, al árbitro. Los jugadores de mus mediocres no reconocen sus errores, unas veces porque no pueden y otras porque no quieren, sólo han tenido mala suerte.
Cuanto mejor es el equipo, mayores contratiempos puede superar. Los buenos jugadores sacan petróleo de jugadas que no son brillantes.
Hay equipos que basan su juego en un crack que aprovecha balones sueltos en el área, está atento a los rechaces, marca goles y desequilibra partidos. Pero su juego como equipo es soso, previsible y sin brillantez. El día que su crack no está o no rinde, el equipo no puede ganar. Como aquel jugador cuyo único recurso para ganar es tener mejores cartas que el contrario, el día que no tiene esa suerte está absolutamente perdido.
El club que ficha para tener una plantilla compensada, con jugadores competentes en todas sus líneas aspiran a lo más alto. Un jugador con actitud y mentalidad ganadora y que domine la técnica, si además le vienen buenas de vez en cuando, es invencible.
Volviendo a la partida que os estaba contando diré que perdimos esa vaca, pero no perdimos ninguna más esa tarde. Afortunadamente, supimos superar las adversidades e imponernos finalmente.
No quiero menospreciar el factor suerte al que en algún tratado sobre mus le atribuyen el 20% de responsabilidad en el resultado final. En ocasiones pierdes partidas que tienes controladas, por jugártela en órdagos que aparentemente los tenías ganados. Los típicos encontronazos que son lo más parecido a los goles de ese crack que en el único balón que toca en un partido te hace un gol.
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La pregunta que voy a plantear sobre los descartes se la he hecho a muchos conocidos y he obtenido muchas respuestas distintas. A ver si aquí conseguimos un consenso:
SUPUESTO
Eres mano y vais ganando 37-30, tu compañero te pasa la ciega y tus cartas son rey- siete- cuatro- as. Supongo primero que te das mus. Si no es así déjame tu razonamiento en un comentario.
En el supuesto que propongo, ellos también se dan mus, ¿con qué cartas te quedas en este caso?
Hay quien me ha dicho que se quedaría sólo con el rey; otros con rey-as para poder ir a grande, a chica, en busca de duples o de la treinta y una según lo que le venga; hay una tercera opción muy habitual que es quedarse en busca de las treinta y una con rey-siete-cuatro para obtener los tres puntos que te aseguran salirte.
También me gustaría saber que recomienda la probabilidad ¿con qué combinación hay más posibilidades de obtener esos tres puntos?, ¿qué harías tú?
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Hoy voy a usar el blog de cuarto de llorar, porque llevo ya unos días sufriéndolo en silencio, como las hemorroides.
Era una partida que nos prometíamos muy felices. En el primer juego de esta vaca cogimos un par de manos buenas con un par de encontronazos a nuestro favor que pusieron el resultado en 37-8. A continuación cortan el mus siendo mano y echan órdago a grande, me pillan con KK61 y pensamos que sería mejor esperar, ni a grande ni a pares, que llevábamos mucha ventaja. Hubiera ganado los dos, "no pasa nada llevamos mucha ventaja".
En la siguiente mi compañero es mano, él nada y yo 30 al punto. Lo cortan, echan a todo y cuando llega el punto y echan órdago, el dichoso margen nos disuadió de aceptar, "vamos 37-14. Llevamos mucha ventaja" me contestó el compañero cuando consulté. Hubiera preferido perder ahí.
No volvimos a coger juego, excepto 33 de postre. Los mejores pares, dos cuatros o cincos. Y pito-cuatro, en la última jugada, lo mejor que cogimos para chica.
Perdimos el juego, pero además es como si hubiera caído una maldición porque no volvimos a ganar ninguno más. Perdimos la vaca con un rotundo 3-0.
Seguro que os ha pasado alguna vez algo así. Le puede pasar a cualquiera, pero por más que lo intento, eso no me consuela. Lo siento por el próximo que juegue contra mí, porque va a pagar los platos rotos.
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Aún me quedan dudas sobre si obré sabiamente en una jugada decisiva el otro día. Lo de menos en la historia es si gané, la duda que me queda es a qué debía jugármela, a grande o a pares.
Era juego de vaca, estabamos cerca de salirnos y con bastante ventaja en el tanteo. Era mano y corté el mus con KKK4, envidé a grande y me revocaron con un órdago. Mientras consultaba con el compañero para saber si me quitaba algún rey, me pasa duples y a continuación me avisa "no te quito ninguno. Lo que prefieras: grande o pares."
A mi cabeza vinieron un par datos que nisiquiera sé si son correctos. Pensé que la probabilidad de que salgan seis reyes de mano son del 10% aproximadamente, mientras que la probabilidad de tener duples es del 4% aproximadamente. No quise a grande y en cuanto llegó el lance de pares nos echó el órdago y aceptamos.
Al levantar las cartas resultó que MANO A, yo, KKK4 - MANO B, KKKA - POSTRE A, AA66 - POSTRE B, 467J. Efectivamente había seis reyes: dos medias de reyes y unos duples en la mesa, y de mano.
Después he revisado probabilidades, lo primero que descubrí es que la probabilidad de que hubiera más de cinco reyes en la mesa es 3,24%. Y de que los otros tres reyes los llevara un sólo jugador, seguro que eran muchas menos. Mientras que la probabilidad de que uno de los contrarios tuviera duples es del 3,81%.
Ya dije que lo de menos era el resultado, ya que ganaba tanto grande como pares, pero ¿en qué lance debía habérmela jugado, a grande o a pares?
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Ya lo dijo Zenón de Citión (que era un sabio griego que de haber tenido oportunidad hubiera sido gran musolari) hace unos dos mil quinientos años:
"Tenemos dos orejas y una sola boca, justamente para escuchar más y hablar menos."
Este es un punto imprescindible para ganar al mus. Observando se pierden los puntos justos, son muy rentables para ganar posteriormente juegos e incluso partidas. Hay que perder muchos lances para poder ganar una partida.
En un comentario anterior de este mismo blog, Marilí nos cuenta como al ver el nerviosismo de Makelele con un palillo de dientes en la boca, de un lado a otro, decide aceptar un órdago a pares con sólo dos reyes de postre. Por supuesto, ganó.
Seguro que observando el sistema de juego de tu rival, sus gestos, sus frases (que por la boca muere el pez), etc... habeis ganado o perdido en alguna ocasión y esa jugada se os ha quedado grabada. Dejad en este artículo el comentario con esa jugada o cualquier gesto delatador que habeis visto en una mesa. ¿A alguien se le mueven las orejas cuando pilla la una o le tiembla las manos con duples?
Déjanos tu comentario, gracias.
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La experiencia propia nos ayuda mucho, a veces nos cuesta lágrimas y se nos queda grabada eternamente, pero también la experiencia de los demás puede ser de gran utilidad. Se crea ahora esta categoría para que compartais vuestra experiencia en distintos aspectos:
- Con qué cartas se puede cortar, según en qué situación, y cómo jugarlas. ¿Cómo juegas, por ejemplo, tres ases de mano? y ¿cuántos tantos sueles sacarte?
- Finales apretados que hayas tenido, qué pasó, qué envites hubo, qué cartas teníais y cualquier otro detalle.
- Con qué cartas te quedas cuando hay mus y cualquier cosa referente a descartes.
- Estrategia ante cada tipo de jugador que te hayas encontrado.
Cuéntanos lo que quieras que te haya pasado jugando al mus. GRACIAS de antemano y un afectuoso saludo.
servido por mecala05
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