Influencia en la motivación de las metas y de la atribución
La motivación de un jugador de mus en un campeonato o en una determinada partida puede ser un factor fundamental para la victoria de una pareja. Analizar lo que hemos hecho bien o mal y atribuirlo a nuestros méritos o deméritos o a hechos externos como la mala suerte; considerarlo un factor variable o que no vamos a poder cambiar nos puede permitir alcanzar ese nivel de motivación, como explica el siguiente artículo:
En la relación entre motivación y rendimiento parece que tiene un gran valor la fijación de las propias metas. Movilizan a la persona, incrementan sus poderes de perseverancia y facilitan el desarrollo de una estrategia.
Un aspecto importante, el de que los objetivos sean realistas.
Un nivel realista de aspiración supone que no se pugnará por objetivos ni demasiado difíciles ni excesivamente fáciles de alcanzar.
Si se atribuye el éxito a factores internos, incrementará su nivel de aspiración.
La manera en que una persona explica el resultado de sus acciones puede variar conforme a dos dimensiones importantes. La primavera se relaciona con el lugar en donde se sitúa la responsabilidad: interna (de la propia persona) o externa (de otros, de las circunstancias). La segunda dimensión se refiere a la estabilidad del factor causal, estable o inestable. Las capacidades o el grado de dificultad propios son factores estables, la dedicación o el azar son factores inestables.
Heckhausen (1971) proporciona un ejemplo de cómo la atribución tiene consecuencias en la motivación:
Así constituye una gran diferencia el que un deportista atribuya su fracaso a falta de talento, a una recaída temporal o a una condición deficiente. En cada uno de los casos puede esperarse una influencia diferente en la motivación. El primer caso debe conducir a una disminución de la motivación. ¿Qué pude hacer uno cuando falta el talento? En el segundo caso no debe esperarse cambio alguno en la motivación, una recaída temporal es mala suerte, puro azar y pasará pronto; en el último caso, la motivación se incrementará, al fin y al cabo, una condición deficiente sólo puede ser contrarrestada por esfuerzos adicionales.
Parece que en general, las personas se sienten más inclinadas a atribuir los fracasos a factores externos y el éxito a sus propias capacidades. Debe advertirse, sin embargo, que el proceso de atribución que en realidad opera depende de un gran número de variables.
"Lugar de control", Rooter (1966) desarrolló la medición de este factor. Esta escala interna-externa (I-E) se interesa sobre todo por medir el grado en que una persona considera que tiene determinados acontecimientos bajo su propio control (l) o atribuye éstos a fuerzas dominadas desde el exterior (E).
En segundo lugar, hay que mencionar la motivación para el rendimiento y el temor al fracaso como características de la personalidad que poseen una influencia en el proceso de atribución.
Existe la posibilidad de realizar cambios en la atribución para mejorar la motivación.

Félix G. Modroño dijo
Pura filosofía. En mi novela "Muerte dulce" hay intrigas y asesinatos en torno a una partid de mus en el siglo XVII.
Saludos.
25 Mayo 2009 | 01:52 AM